6515 BUSTLETON AVE - PHL,PA 19149
En un mundo que constantemente nos presiona a definir nuestro valor y propósito basándose en nuestros logros, posesiones o estatus social, la Biblia presenta una verdad radical: la verdadera identidad del ser humano se encuentra solamente en Cristo.
Este estudio se propone desvelar lo que significa ser una “nueva criatura” y comprender el cimiento sólido sobre el cual se construye la vida cristiana.
Nuestra identidad no es el resultado de una reforma moral, de esforzarnos por ser “mejores personas” o de simplemente adherirnos a un nuevo conjunto de reglas. Es una nueva creación (ktisis), un acto divino radical.
Contenido: El proceso de salvación es un “nuevo nacimiento” (Juan 3:3-7), donde el Espíritu Santo obra la regeneración. Antes, éramos identificados con Adán (pecado y muerte); ahora, somos identificados con Cristo (justicia y vida). Esta nueva identidad es intrínseca y espiritual.
Comentario (Texto Mayor): La Biblia no usa el término “reforma” para describir lo que sucede cuando aceptamos a Jesús, sino “nueva creación”. Una reforma es una mejora en lo que ya existe (como reformar una casa antigua); una nueva creación es la producción de algo totalmente nuevo, con una nueva esencia. Al ser insertados en Cristo, recibimos una nueva naturaleza, un nuevo corazón y una nueva mente. Esto significa que la base de nuestra identidad ya no es nuestro pasado defectuoso o nuestra incapacidad para cambiar, sino el poder creador de Dios. El cristiano, en su esencia espiritual, ya no es un pecador luchando por ser bueno, sino una nueva criatura que lucha por expresar su verdadera y nueva naturaleza en Cristo.
Implicación: No buscamos aceptación; fuimos aceptados en el Amado (Efesios 1:6). No buscamos un título; recibimos el título de Hijo de Dios (Juan 1:12). Nuestra esencia ha sido transformada.
La nueva identidad nos confiere una herencia eterna y una nueva residencia divina.
A nova identidade nos confere uma herança eterna e uma nova residência divina.
Conteúdo (Herança): Como filhos de Deus, somos coerdeiros com Cristo. Nossa herança não é terrena, mas celestial — uma esperança viva e imperecível (1 Pedro 1:3-4). O futuro do cristão está garantido em glória.
Conteúdo (Residência): O corpo do cristão é o Templo do Espírito Santo (1 Coríntios 6:19-20). Isso significa que o próprio Deus habita em nós. Nossa vida não nos pertence mais; fomos comprados por um alto preço.
Comentário (Texto Maior): O Espírito Santo não apenas nos sela para o dia da redenção, mas também atua como um “penhor” ou “garantia” da nossa herança. A identidade de herdeiro muda radicalmente nossa perspectiva de vida. Se já somos herdeiros de Deus e coerdeiros de Cristo, não precisamos nos desesperar por aquilo que o mundo oferece. Além disso, a habitação do Espírito Santo (Templo) transforma nosso corpo e nossas ações em algo sagrado. Isso nos lembra que tudo o que fazemos, seja no nosso lazer, no nosso trabalho ou nas nossas conversas, deve refletir a santidade do Deus que reside em nós. Nossa identidade está, portanto, ligada à nossa filiação (relação) e à nossa santidade (prática).
Implicação: Nossa herança eterna nos liberta da obsessão por acumular riquezas e poder na Terra. A consciência de que somos o Templo do Espírito Santo deve moldar nossas escolhas, nosso comportamento e a maneira como tratamos nosso corpo.


| Título | Data | Horas | Local |
|---|---|---|---|
| Santa Ceia | 05/10 | 18:00:00 | igreja |
| Oração | 16/10 | 03:00:00 | igreja |
| Evangelismo | 23/10 | 18:00:00 | igreja |
| Jovens | 17/10 | 18:00:00 | igreja |
| Título | Data | Horas | Local |
|---|---|---|---|
| Culto | 21/12 | 03:00:00 | igreja |
| Ação | 21/12 | 17:00:00 | igreja |
| Evange | 15/08 | 18:00:00 | igreja |
| Estudo | 15/08 | 02:00:00 | igreja |
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